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 Una ke Yo escribí

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Zenatmir
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MensajeTema: Una ke Yo escribí   Jue 04 Dic 2008, 16:07

Esta historia la escribi para una clase de literatura mi maestro dijo ke era muy "cruda" para sus gustos ustedes jusguen


MANOM

Kingshire era una de esas ciudades en las cuales pareciera que el tiempo detiene su curso, esto a pesar de ser una cuidad grande, y de que su ubicación geográfica, la colocara como un paso obligatorio para quien quisiera llegar a la capital inglesa sin rodeos, lo cual provocó que el comercio floreciera y trajera con el los avances tecnológicos de principios del siglo XX, pero aun así, la mayoría de sus habitantes se ganaban la vida de la misma manera en que lo habían hecho sus familias por décadas, al entrar en esa ciudad uno podía sentirse parte del siglo IX


Básicamente la vida en ese lugar era tranquila, la delincuencia lograba mantenerse a raya gracias a un modesto grupo de policías, los cuales se encargaban de casi todo y si necesitaban ayuda con algo pues solo tenían que llamar por refuerzos a Londres, aunque nunca lo hacían pues sus mayores problemas consistían, en los lobos que atacaban sus rebaños, la escasez de lluvia que deterioraba los cultivos y los ebrios que salían todo el tiempo de el Pozo de la Luna (la taberna local) para hacer un alboroto en la plaza comunal. Uno de estos policías era el sargento Cahdraz, un hombre mayor cuyos antepasados fueron quemados por presuntamente practicar la brujería, claro de eso ya hacia mucho tiempo, y además no parecía impórtale a su hijo Letzel, un joven de 16 años obsesionado con los libros de ciencias, un día su abuelo le contó que en una ocasión, por un breve y corto tiempo y mediante un antiguo ritual celta que aprendió de su abuelo, logró hacer contacto con “algo”, mas nunca supo realmente que fue, esto motivó a Letzel, que era una persona de ciencia y razón, a demostrar que eso era imposible, planeo todo y junto con su abuelo fueron hacia una cuevas cerca de la ciudad, parecían ser una red de túneles o minas antiguas, se decía que durante la persecución romana a los paganos celtas, ellos se escondieron ahí, mas nunca se vio a uno vivo por los alrededores, Letzel y su abuelo caminaron durante mucho tiempo tanto que el abuelo decía que si continuaban caminando, en cualquier momento llegarían al centro de la tierra, al llegar al final del túnel se encontraron con una cámara enorme, parecía tan grande como una iglesia y había en el suelo muestras de que en alguna ocasión hubo gente en ese lugar, pero eso fue hacia siglos, al llegar escogieron una especie de altar, su abuelo recreo el ritual mientras Letzel interpretaba el cántico, unos instantes después un viento fuerte apagó casi todas las antorchas del lugar, solo permanecía encendida la que estaba junto a la entrada al túnel, Letzel corrió mas asustado que nunca y de inmediato llegó junto a ella pero su abuelo no llegaba, el le gritó y este le respondió desde la espesa oscuridad, que se había tropezado pero que no se preocupara que en un momento llegaría, de pronto una extraña neblina comenzó a inundar el lugar, oyó la voz de su abuelo diciéndole que para que había ido por el si no se lo había pedido, Letzel se sorprendió y parado junto a la escasa luz de la antorcha le grito a su abuelo que el permanecía en el mismo lugar de hacia un momento, al decir esto escucho que su abuelo balbuceaba algo de manera incomprensible y después se escucharon unas extrañas palabras en un lenguaje desconocido mas la voz que ahora oía no era la de su abuelo, se disponía a ir en su búsqueda cuando su abuelo comenzó a llorar, y a susurrar, solo alcanzó a comprender las palabras “dios mió que es lo que he hecho” inmediatamente se escuchó un sonido como de huesos quebrándose y la voz del lenguaje extraño comenzó a reír, presa del pánico tomó la antorcha y corrió hacia el túnel, mas en su desesperación se olvidó de protegerla y esta se apagó el comenzó a correr totalmente a obscuras, hasta que notó que no sabia en que dirección lo había hecho y se maldijo por eso, “puedo estar en cualquier parte de estos malditos túneles”, “¿Por qué tenia que ser tan estupido?”, “y ¿qué le pasó al abuelo?”, preguntaba en voz alta, cuando de pronto notó la presencia de alguien, o “algo”, sentía que no estaba solo, escuchaba su respiración, se quedo quieto como esperando un golpe fatal, pero nada ocurrió, continuo caminando, y la sensación permanecía ahí, ahora podía oír sus pasos, volteaba mas no veía nada mas que esa horrible oscuridad, de pronto dejo de escuchar cosas, ya no veía y no oía, también se percato que el olor a tierra y moho había desaparecido, en ese momento su cabeza comenzó a girar “¿Qué pasa?, ¿Por qué todo es tan callado de repente?, ¿Por qué no huelo ni siento nada?, ¿acaso estoy respirando?, ¿acaso estoy hablando realmente o solo estoy pensando?, ¿dios mió sigo vivo o estoy muerto?”, comenzó a llorar o al menos eso le pareció de pronto sintió que alguien estaba parado justo frente a el, estiro la mano para sentir y una mano huesuda, fría y firme como la roca lo tomo por la muñeca, el gritaba, e intentaba desasirse de su captor, mas lo que fuera que lo mantenía cautivo parecían agradarle las suplicas y el miedo del muchacho, sintió que “eso” lo atraía hacia el, sentía en la cara su aliento fétido y frió, solo bastó que escuchara hablar a “eso” para terminar de ponérsele los pelos de punta, “Letzel” lo llamo “tu me has convocado”, “ahora debes pagar un precio”, la voz sonaba lejana y con un sonido grutural como si viniese de lo profundo de un pozo, eso fue lo ultimo que soportó, comenzó a dar patadas, golpes y a convulsionar su cuerpo hasta que pudo zafarse, corrió y corrió durante mucho tiempo hasta que logró ver las estrellas del cielo, no sabia cuanto tiempo había estado ahí dentro, pero no se detuvo a preocupase por trivialidades como esa, sabia que lo que fuera que lo había atrapado saldría en cualquier momento para hacerle correr la misma suerte que el pobre de su abuelo, fue la primera vez que pensó en lo que le pudo haber ocurrido y lloró mientras corría, logró llegar a la ciudad, entró a la plaza casi sin aire, le costaba trabajo respirar, escucho los pasos de “eso” y se escondió en una carreta estacionada cerca de ahí, la carreta arrancó y se lo llevó con ella, esa fue su despedida del pueblo que lo vio nacer, al alejarse pudo ver una sombra alta, encorvada y con los brazos de un largo exagerado, de hecho no supo decir que realmente lo hubiera visto pues ante la sola visión de lo que podía ser su perseguidor cerró los ojos seguro que correría tras el.


Después de algún tiempo de viaje llegó a Londres, vagó por las calles hasta que consiguió un trabajo de ayudante en el muelle, bajaba pescados de los barcos que llegaban todos los días, la paga no era mucha pero al menos nadie hacia preguntas sobre su vida, creció y logró ser policía como su padre, mas desde aquel suceso, tuvo una nueva obsesión con lo místico y lo oculto, con el tiempo llegó a ser uno de los jefes de policía mas notables, trataba con mano dura a los criminales y estaba comprometido con la ciudad, pero habían rumores de que su obsesión lo estaba consumiendo, y así era, durante los años que siguieron a su promoción en la policía investigó sobre la cultura celta, no encontró mucha información pues en su mayoría esta había sido destruida y prohibida por el vaticano, cualquier vestigio de esa cultura se consideraba pagana. Pero con el tiempo descubrió que lo que había recitado esa noche fue un cántico de invocación a Manom, un demonio, siervo del antiguo dios Shamahin al cual se le rendía culto durante las celebraciones del Cavendish que se llevaban acabo en la ultima noche del mes de octubre, durante el ritual se ofrecían al dios del bosque algunos sacrificios de animales y al llegar Manom, el que lo invocaba debía morir dejando que Manom devorara su corazón, esto causó gran terror en el, y se pregunto si tal fin fue el que su abuelo había tenido, esto lo mantenía siempre alerta y nervioso, pues ahí decia que el demonio no se detendría ante nada hasta alcanzar su objetivo, pero lo peor era que nunca le habia dado uno, la criatura podia seguir libre por el mundo en espera de que se le asignara una misión o tal vez habia regresado al infierno de donde vino, la verdad es que no sabía precisarlo, pues aunque al principio estaba esperando que algo ocurriese, con el tiempo se convenció que Manom se habia ido.
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Zenatmir
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MensajeTema: segunda parte   Jue 04 Dic 2008, 16:08

El día de su retiro, Letzel había amanecido muy alegre, pues acababa de cumplir 60 años y además iba a hacer un viaje para conocer otros países, todo estaba dispuesto, pero el día de alegría y regocijo pronto despertaría sus peores temores, pues estando en la estación una persona entró pidiendo hablar con el, le dijeron que lo recibiría mas tarde, pero en ves de esperar esa persona comenzó a lanzar las cosas, a gritar y a maldecir pues quería ver a Letzel de inmediato, lo dejaron entrar y al estar a solas con el le confesó que venia de Kingshire, y que debía regresar pues acontecimientos horribles habían ocurrido y su nombre había sido escrito en todos los lugares en que pasaban. Apenas escucho el nombre de Kingshire y miles de horribles recuerdos volaron a su mente, sobre todo esos de la cueva, y su abuelo. Letzel se rehusó al principio, pensando en lo que le esperaba si volvía pero después de que le explicaran las cosas que ocurrieron decidió ir a ponerle fin a todo eso.


En el camino a su ciudad natal le explicaron mas acerca de lo que ocurría, pues se trataban de crímenes, en gran cantidad y en todos habían dejado escrito su nombre con la sangre de la victima. Le dijeron que todo inició con el descubrimiento de un cadáver que fue encontrado en el campo, el crimen fue atribuido a los lobos, ya que el cuerpo había sido desmembrado, sus órganos estaban por todo el lugar y el corazón había desaparecido, parecía que se lo habían arrancado a mordidas, su nombre había sido descubierto por uno de los policías escrito en un árbol cercano pero al no reconocer el nombre pensó que se trataba de una broma de algún jovencito desequilibrado para confundir a la policía, el cadáver era Shem Hosegroom, un humilde pastor con tendencia al alcoholismo, pero como se pensaba que fue asesinado por animales, y era una persona para muchos sin valor, el crimen se olvidó o al menos eso creían; un mes después se suscitó un crimen idéntico, pero esta vez fue cometido dentro de la ciudad, en un sucio callejón detrás de la taberna fueron encontradas algunas partes de lo que una vez fue Joe, un proxeneta y ladrón, solo que en este caso la policía llegó a la conclusión de que los crímenes habían sido, un ajuste de cuentas del hampa, y el pobre pastor fue incriminado de complicidad en las fechorías de Joe, y el nombre escrito con sangre en la pared era un apodo del jefe de la mafia, pero aun así las circunstancias en las que fueron encontrados los cuerpos comenzaron a inquietar a las personas de la cuidad; de esta manera comenzó una época de terror para Kigshire muchos crímenes similares ocurrían casi a diario, tres o cuatro personas morían cada semana, todos eran delincuentes, prostitutas y ebrios vagabundos, y lo peor estaba por venir, un par de niños se convirtieron en las victimas números veinte y veintiuno y al igual que los demás cadáveres habían sido encontrados masacrados con saña y sin el corazón, y con el mismo nombre escrito a veces en la carne de las victimas o cerca de ellas, para este momento la policía desesperada culpaba a algún culto satánico u orden de brujería, pues no se explicaban como era posible que alguna persona, con algo de conocimiento cristiano pudiera cometer tal atrocidad, se veían impotentes para actuar, los crímenes podían ocurrir en cualquier parte, y eran tan rápidos y silenciosos que nadie se enteraba, hasta que encontraban el cuerpo, así transcurrió el tiempo, y cuando el cuerpo del hijo menor del señor Dreifus, el hombre mas rico de la ciudad, fue encontrado en tres partes diferentes de esta, montó en cólera y contó a la policía que Letzel era el hijo de un policía que había muerto de la misma manera, pero de eso hacia ya muchos años, y se decía que su hijo lo había matado al volverse loco y había huido hacia Londres, al buscar indicios de la existencia de Letzel descubrieron que se trataba de un policía que nunca dejaba la cuidad así que lo descartaron como sospechoso pero le pidieron ayuda pues si alguien podía esclarecer este asunto era el.


Su regreso a Kingshire fue por demás notorio, pues todo sabían que lo que pasaba, tenia que ver con ese extraño personaje que había dejado la ciudad hacia muchos años sin decirle nada a nadie, al entrar a esta percibió un fuerte sentimiento de rechazo pues aunque sabían que tal vez el podría ponerle fin a todo eso, sabían también que el pudo tener que ver con los asesinatos. Parecía que la muerte se podía respirar, la plaza alguna vez repleta de vendedores, jóvenes enamorados y niños estaba desierta y de un aspecto lúgubre, los callejones impregnados con el olor de la sangre eran obscuros, y la niebla que corría entre ellos parecía realizar una danza macabra al compás del viento. Esa misma noche se dirigió a la casa del magistrado, a investigar si desde que el se había ido, se había presentado algún caso parecido de homicidios en masa, pero solo uno estaba registrado, a un semana de su partida su padre corrió la misma suerte que las victimas actuales, y tal vez que su querido abuelo. Su siguiente parada fue el Pozo de la luna, fue allá para hablar con los ebrios y los que caminaban por el pueblo de noche e investigar, si alguien había visto al asesino, pues aunque el sabia de quien se trataba, no sabia como era, recavó poca información, algunos decían haber visto un extraño rondar por las noches los callejones, lo describían como una persona de aspecto extraño, delgado y muy alto, de casi dos metros, siempre escondido en las sombras de la noche, algunos dijeron haber visto colmillos, otros garras de brazos muy largos, y algunos dijeron haberlo visto acechar algunas de las victimas, muchos dijeron que era el mismo diablo, visitó a cada persona que pudiera haber visto o saber algo de Manom pero nadie le supo dar referencias exactas, y aun así los que lo recibieron solo le dejaron claro que cuales fueran los motivos de los homicidios no existían elementos en común a parte de su nombre, el asesino parecía matar al azar lo que lo desconcertó aun mas; "¿Por qué continuara matando?, acaso con las muertes de varias victimas no era suficiente para pagar su deuda, ¿es que a caso quería volverlo loco esa criatura?", estas eran las preguntas que a diario lo atormentaban, por varias noches recorrió el pueblo en busca de Manom pero los asesinatos parecían haberse detenido, y parecía que la calma regresaba, la gente comenzó a salir un poco de sus casas, todo estaba de nuevo tranquilo pero esta falsa paz no duró mucho.


Una noche, Letzel había estado bebiendo en la taberna pues el hecho de que justo cuando el llegara se acabaran las muertes y que no tuviera noticias de “el” lo tenia al borde de la locura pues cada día se preparaba para morir, mas no pasaba nada y al acostarse a dormir se lamentaba el hecho de que al día siguiente tendría que vivir con ese miedo de nuevo y así día tras día, esa noche salió de la taberna con una prostituía a su lado y se dirigió al hotel donde se hospedaba, solo que al pasar por la plaza algo ocurrió, comenzó por un escalofrío que le recorrió toda la medula espinal, esa sensación que te congela la sangre y que te hace saber que algo esta mal, seguido de un dolor en el rostro, algo anda definitivamente mal, le pareció escuchar un grito ahogado justo antes de que llegara la oscuridad que crea la perdida de la conciencia.


Lo despertaron los gritos de la gente, abrió los ojos y el sol le iluminaba directamente la cara, se incorporó y vio que la gente se empezaba a concentrar a su alrededor, sabia por que, pero aun así eso no lo preparaba para lo que vio al voltear a un lado y descubrir una escena dantesca, era grotesco, criminal, su compañera de juerga había sido partida a la mitad, la mitad baja del cuerpo estaba tirada a su lado, no tenia ropa y parecía que su piel había sido arrancada en algunos lugares, faltaban algunos dedos de los pies y los huesos de sus rodillas estaban completamente destrozados, como si los hubieran golpeado y aplastado con piedras o algún martillo, la parte alta del cuerpo estaba colgada de uno de los árboles, los brazos atados a el, la piel de su rostro había desaparecido, su seno derecho estaba en la misma situación y el izquierdo fue arrancado al igual que el corazón y en el abdomen estaba escrito su nombre, el no podía creer que esto hubiera ocurrido, "¿Por qué si estaba listo para morir no lo hizo, maldito demonio solo esta jugando conmigo?, ¿por que regrese?, si hace mas de 40 años me fui de aquí sin preocuparme para nada la suerte de los que se aquí se quedaban con ese demonio”, pensó, pero llegó a la conclusión de que tal vez se sentía culpable de la muerte de su abuelo durante tanto tiempo, que esta era la manera de expiar su muerte y las de todos lo demás.


Esa misma noche decidido a terminar con eso de una vez por todas, se dirigió hacia la cueva, le costo trabajo dar con ella pues ya había olvidado el camino que aquella lejana noche tomó con su abuelo, pero al fin llegó y aunque dudó un poco entró dispuesto a todo, caminó en aquella oscuridad con la luz de la antorcha que llevaba en la mano iluminando pobremente sus pasos, al llegar a la cámara final se dirigió al altar y encendió la hoguera que estaba en el centro de este, la habitación se iluminó casi al instante y fue entonces cuando descubrió el esqueleto de una persona cerca de donde estaba parado y supo de inmediato que se trataba de su abuelo, se agachó y lloró sobre el, pidiéndole disculpas por haber permitido que muriera en su lugar pues era el quien estaba destinado a morir, en ese momento sitió esa sensación de escalofrió de nuevo, como si el aliento helado del diablo le soplara en la espalda, escuchó una risa burlona y volteó para encontrarse con una criatura espantosa descarnada con sangre seca y putrefacta sobre su cara “¿Cómo que el culpable de su muerte?", “si era tu abuelo quien te ofreció para morir en su lugar”, no podía creer lo que escuchaba, Letzel se indignó de que ese “ser” se atreviera a difamar a una persona que había muerto por su culpa, “pero que dices, si mi abuelo murió en mi lugar, yo debí de haber sido al que le arrancaras el corazón no el pobre de mi abuelo”, se sorprendió de poder haberle hablado así a aquella criatura a pesar del miedo que sentía, “me agrada ver que después de tantas muestre y masacres entre ellos, los hombres todavía se tengan fe los unos a otros, yo debía matar al que me había invocado y solo a el y aun que tu me invocaste hace 44 años, tu abuelo lo había hecho hacia ya mucho mas tiempo, pero detuvo el ritual cuando se entero de su destino, y creyó que al invocarme tu, te mataría a ti en vez de a el, pero no fue así tenia que cumplir con el ritual que tu abuelo dejo a medias hace ya mas de un siglo”, Letzel se petrifico ante lo que estaba escuchando, se rehusaba a pensar que su abuelo tuviera esas intenciones, pero todo encajaba, por eso su abuelo le dijo que nunca supo que había invocado pues no termino el ritual, y por eso Manom no lo siguió pues el no era su objetivo, “pero si mataste a quien te invoco, por que también a mi padre, y a todos los demás inocentes que has descuartizado y por que me has mandado a llamar”, la criatura lo miró y de pronto lo tomo por el cuello y lo levanto en el aire, Letzel quiso gritar pero la presión que el demonio ejercía en su garganta se lo impedía, “como que por que, pues porque me agrada sentir el miedo que despierto en los mortales mientras los mato, y créeme que el que tu abuelo sintió justo antes de su fin, fue algo delicioso, en lo que respecta a las demás victimas pues que esperabas, necesitaba comer y que es el alimento sin un poco de la diversión y placer que el miedo produce, y tu, bueno solo te diré que algún castigo necesitas y mi amo por fin lo ha decidido, no morirás pero te llevare conmigo a mi hogar y te convertiré en mi mascota de dolor, cada día por el resto de la eternidad te haré cosas peores que las que he hecho aquí, en espera de que algún día, cuando tu alma se haya consumido por el dolor, tomes un lugar a mi lado y causes una masacre peor que la que yo he creado”, eso fue lo ultimo que Letzel escuchó, después de eso nada se supo de el, la gente invento mucho rumores que con el tiempo se distorsionaron y se alejaron de la verdad, pero bueno el distorsionar y cambiar la historia es naturaleza de ustedes lo humanos.
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MensajeTema: Re: Una ke Yo escribí   Jue 11 Dic 2008, 05:12

me da flojera leer esto xD!! despues lo leere amigo mio
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MensajeTema: Re: Una ke Yo escribí   Sáb 31 Ene 2009, 18:55

pus ya ke nadie kiso leer esto
le pido a un gm KE LA BORRE PLIS
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MensajeTema: Re: Una ke Yo escribí   

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